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¿Por qué me engordo en la menopausia?

¿Por qué me engordo en la menopausia?

Lo más habitual es que en la menopausia sintamos un aumento de peso sin haber modificado nuestros hábitos de alimentación y/o ejercicio físico.

Durante nuestra etapa fértil predominan los estrógenos, hormonas que hacen que tendamos a acumular más grasa en la zona de las caderas. En la menopausia caen en picado nuestros niveles de estrógenos, haciendo que tengamos un perfil hormonal más parecido al de los hombres, de predominancia androgénica. Este perfil más androgénico acumula grasa, más comúnmente, en la zona del abdomen.

Entonces, ¿por qué aumentamos de peso y la grasa se acumula en la barriga?

La facilidad para que aparezca la grasa tipo “flotador” se debe a diferentes motivos.

1: Caen los estrógenos y nuestro metabolismo va más lento

Como ya hemos dicho, en esta etapa los estrógenos decaen y estos se encargan de señalizar a nuestro cuerpo que tenemos energía. Cuando tenemos niveles elevados, nuestras glándulas interpretan que hay energía y que nos podemos mantener activas. Esto hace que nos sintamos llenas de energía. Esto también ocurre en nuestra primera mitad del ciclo menstrual, que nos sentimos más vitales.

En cambio, en la segunda mitad del ciclo menstrual descienden los estrógenos y nos sentimos más cansadas, apáticas y con falta de energía, esto es así ya que nos preparamos para menstruar.

Lo mismo que ocurre en la segunda mitad del ciclo menstrual ocurre durante la menopausia. Este descenso estrogénico le dice a nuestras glándulas centrales que no hay abundancia de energía, por lo que interesa que nuestro metabolismo no vaya tan rápido, sino que sea más bien conservador.

2: Formamos estrona que inflama

No solo desciende la formación de estrógenos, sino que cambian los lugares principales de su producción. Durante la etapa fértil el órgano principal de producción de estrógenos son los ovarios. En la menopausia se produce en nuestra grasa corporal, especialmente la abdominal.

Además, fabricamos estrona, un tipo de estrógeno que cobra protagonismo durante la menopausia, destronando al estradiol, el estrógeno más común en la etapa fértil.

El estradiol y la estrona pueden tener efectos opuestos. El principal cambio se encuentra en la relación con la inflamación: la estrona puede estimular de forma más consistente que el estradiol las vías inflamatorias. A más inflamación, más resistencia a la insulina, hormona que nos hará aumentar más fácilmente de peso.

¿Cómo puede ser que la inflamación nos haga acumular grasa?

Cuando la estrona activa las vías inflamatorias, está activando el sistema inmunitario. Es decir, nuestro cuerpo detecta que el sistema inmunitario se activó, por lo que entiende que hemos de “sobrevivir”. Este prioriza todos sus recursos, como la glucosa, para mantener la inflamación, que es la respuesta inmunitaria al “ataque” en este caso de la estrona.

Como el sistema inmunitario necesita mucha glucosa para su funcionamiento, nuestro cuerpo cierra la entrada de glucosa a otros órganos menos indispensables a fin de reservar así mucha energía para nuestras defensas. Esto lo hace resistiendo al efecto de la insulina que se encarga de introducir la glucosa en las células y órganos.

Es una estrategia muy inteligente de nuestro cuerpo si la inflamación es aguda, pero si esta no es aguda y además es crónica, esta maniobra de resistencia a la insulina perderá su efectividad. Quedará mucha glucosa en nuestra sangre incapaz de entrar en las células y acabará acumulada en forma de grasa.

La estrona no genera inflamación aguda, sino más bien “microinflamación”, lo que hará que se active lo suficiente nuestro sistema inmunitario como para poner en marcha este proceso.

Es decir, la inflamación sostenida favorece el almacenaje de energía en forma de grasa debido a la resistencia a la insulina, lo que conduce a tener más grasa abdominal. A su vez, las reservas de grasa generan más estrona, lo que, puede llevar a ser el pez que se muerde la cola.

Porqué engordamos en la Menopausia
¡Resumen!

Ganamos más peso y se acumula en la barriga porque nuestro metabolismo se vuelve más lento y generamos “microinflamación” que, si se cronifica, acaba acumulando grasa en el abdomen.

¡Tips!

  1. Mantén estable tu glucosa en sangre (evita los azúcares y no te des atracones)
  2. Alimentación antiinflamatoria (grasas saludables, cereales integrales sin gluten, no al alcohol ni otros tóxicos y cocciones saludables)
  3. Ejercicio físico de fuerza y hits
  4. Ayuno intermitente
  5. Mantén tu estrés a raya
  6. Suplementa con omega 3 (antiinflamatorio)

La FarmacÉutica y nutricionista Laura Salud nos lo cuenta

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